Painting of a lizard on a beach, by Magda Cabrero

Cuando el río despertó a la mañana siguiente, descubrió algo nuevo y maravilloso reflejado en su agua: el cielo azul.
“La historia de un río”, Llámame por mis verdaderos nombres  (Traducido por Magda Cabrero)


La luna llena del Buda viaja
En el cielo del vacío absoluto.
Si los ríos de los seres vivos están en calma,
La refrescante luna se reflejará
Hermosa en sus aguas.
“La historia de un río”, Llámame por mis verdaderos nombres (Traducido por Magda Cabrero)


Queridas Aguas del Mundo,

Cuando miro a mi vida profundamente, veo cuánto te debo. Mi disposición meditativa, mis inclinaciones hacia la paz, mi sentido de refugio—todo fue nutrido por ti. Crecí en una isla del Mar Caribe, sintiendo tu presencia en cada lugar al que iba.

De niña, tras salir del océano del vientre de mi madre, mi vida familiar estuvo marcada por ti. Nuestros paseos eran casi siempre cerca del agua, pasando tiempo en las playas de Dorado, donde florecían en rojo radiante los flamboyanes. Incluso ahora, cuando regreso a Puerto Rico para acompañar a mi madre anciana, hago el esfuerzo de llevarla allí, para recordar a mi padre, que nos conducía a la orilla los fines de semana. Recuerdo haber sentido una paz natural profunda cuando me sentaba sobre la arena tibia de Dorado. Me sentaba en posición de loto, mucho antes de conocer algo sobre el budismo, contemplando simplemente las conchas y diminutas criaturas marinas que me ofrecías.

De adolescente, cuando podía visitarte por mi cuenta, me escapaba por las tardes, después de largas noches de andanzas juveniles, y encontraba a mis amigues—y a veces al chico que me gustaba—a tu lado. Lo que permanece más vívido en mi memoria son los atardeceres que enmarcabas, de una belleza sobrecogedora, ofreciendo una paz indescriptible cada vez. Nuevamente, me sentaba en posición de loto, bajo la sombra de los uveros de playa, con la mente     quieta, el corazón sereno—meditando, aunque aún no conocía la palabra.

Años después, durante la pandemia, tras el huracán María y los terremotos que sacudieron la isla, regresé para acompañar a mi madre. Puerto Rico sufría profundamente, cargado por la agitación política y la disfunción. En esos momentos, me refugié en mi práctica, creando una isla interior de paz. Y cuando necesitaba restaurarme, volvía a ti. Así como absorbes el calor del día, absorbiste mis penas. Respiraste conmigo—mis inhalaciones y exhalaciones seguían tus olas, tus mareas me daban el ritmo. Cuando una vez vi a una iguana caminar junto a mí en la playa, sentí que mi atención plena, cultivada en los Estados Unidos continentales, había florecido en plena conciencia boricua, impregnada con el aroma del café recién colado.

Interser – Yo estoy contigo

Ahora que soy más consciente de tu significado en mi vida, siento un asombro renovado al pensar que soy aproximadamente setenta por ciento agua. Así como fluyes en los ríos, yo también llevo ríos en mis venas y capilares. El agua en mí es una vasta fuente de energía, de la vida misma, tal como tus ríos se unen y renuevan los mares. Eres el vientre de la vida, y yo también soy un vientre de vida, capaz de nutrir y de crear. A través de ti veo la verdad del interser—la unidad de todas las aguas, todos los océanos, moviéndose como un solo cuerpo.

Impermanencia y Continuación

Eres impermanencia, y sin embargo eres eterna. Te elevas como neblina, te reúnes como nubes, caes como lluvia. Fluyes en mareas y ritmos, sin cesar, sin morir nunca—solo cambiando de forma. Tus corrientes entrelazan todos los mares, enseñando que no existe separación. En mi cuerpo circulas como en la biósfera. Llevas no solo vida sino memoria, las semillas de la personalidad y la posibilidad de la paz. Cuando fluyes libremente, me siento viva. Cuando te estancas, sufro. Cada río me recuerda que moverse es pureza, que estar vivo es fluir. Cuando continúe   después de que este cuerpo se haya ido, deseo volver a ti—fluir hacia el vasto mar, unirme a la corriente eterna que lleva a todos los seres. Quiero ser más tú: fresca, pura, siempre cambiante, siempre sanadora, siempre consoladora.

Plena Conciencia– El Agua como Maestra

Mi aspiración es emularte. Fluir como un río—paciente y persistente. Ser quieta como un lago—reflejando todas las cosas tal como son. Me enseñas la adaptabilidad, la libertad y la humildad. Eres mi maestra. Me guías, me sostienes y me acompañas como una amiga leal.

Gratitud y Reverencia

Me inclino profundamente ante ti. Sin ti, no hay vida. Sin ti, no hay continuación. Nuestres ancestres conocían tu esencia sagrada. Te veían como portadora de le divine, como madre, como manantial sanador. Cantaban al Ganges, a Sequana del Sena, a Matrona del Marne, a Tamesa del Támesis. En algún momento, comenzamos a olvidar, tratándote como un producto, una posesión, algo que comprar y vender. En el olvido, te herimos—y al herirte, nos herimos a nosotres mismes.

Querida agua, nunca perdiste tu esencia sagrada. Cada vez que bebemos, nos lavamos o escuchamos la lluvia susurrante, tocamos el milagro de vida que eres. Cuando inhalo, siento tus olas elevarse en mí. Cuando exhalo, siento tus olas regresar al gran océano. Tus incontables gotas forman juntas una gran Sangha.

Debemos recordar cómo inclinarnos ante ti nuevamente. Debemos enseñar a nuestres hijes a verte y venerarte como una maestra amada.

Sanación y Resonancia

Cuando contemplo mi signo zodiacal, Acuario, pienso naturalmente en ti. A través del símbolo del agua, le Portadore del agua derrama sabiduría, compasión y sanación. Thầy enseña que estás en nosotres y a nuestro alrededor, por lo que no hay separación. Cuando me siento a tu lado, camino contigo o te bebo con plena conciencia, mis ritmos interiores se suavizan, armonizándose con tu fluir. Cuando estás contaminada, yo también me siento contaminada. Cuando estás clara, yo también siento claridad. La sanación nunca es de un solo lado—cuando te sano, tú me sanas a mí. Resonando contigo, regreso a casa, recuerdo quién soy realmente—una ola regresando al gran océano.

Fuente de Vida y Bien Común

Como nos dice Rachel Carson, eres “la madre de la vida, el vientre del que surgió toda existencia.” Tus surgencias llevan nutrientes para alimentar diatomeas y plancton, sosteniendo peces y guiando salmones en sus migraciones. Tus arrecifes de coral, aguas árticas y bosques de sargazo son viveros de infinitos comienzos. No eres una mercancía. Como diría Vandana Shiva, eres un bien común, un regalo, una fuente sagrada de vida. Cuidarte es Bhakti—una práctica de amor, servicio y reverencia. Cuando te protegemos, restauramos lo sagrado, reconociendo que nuestro propio bienestar es inseparable del tuyo.

Energía y Continuación

Contienes el calor, moderando frío y calor, protegiendo la vida de los extremos. Te mueves en olas, mareas y corrientes, respondiendo al viento y a la gravedad. Brillas con luz, palpitas con electricidad y vibras con la vida misma. Cuidarte es una plegaria, un canto, una meditación viva. Protegerte es honrar la vida, y honrarnos a nosotres mismes.

Oración de Cierre

Que les Guardianes de la Tierra del mundo cultiven reverencia, gratitud y justicia hacia ti. Cada gota lleva vida. Cada arroyo sostiene la Tierra. Cada océano acuna nuestro ser compartido. Que podamos protegerte como siempre nos has protegido—nutriendo, sosteniendo y conectando a todes les seres. Que nuestras acciones honren tu flujo sagrado y restauren el equilibrio de la vida. Que vivamos en armonía con tus grandes corrientes, sabiendo que al cuidarte a ti, nos cuidamos a nosotres mismes, les unes a les otres y a tode le que vive.

Con gratitud, reverencia y amor,
Tu hija

(Lea esto en inglés aquí.) 

Biografía

La Dra. Magda De La Paz Cabrero es practicante de la Plena Conciencia, escritora y artista visual enraizada en la tradición de Plum Village del Maestro Zen Thích Nhất Hạnh. Tiene un doctorado en educación de la Universidad de Maryland y se ha desempeñado como profesora en la Universidad George Mason y facilitadora de programas de justicia restaurativa para jóvenes. Durante más de treinta años ha abogado por niñes y jóvenes de comunidades históricamente marginadas, labor que continúa compartiendo en su sitio web, www.truejustice4youth.org.

Magda sirve como facilitadora del Dharma, coordinadora del grupo de Plena Conciencia Comprometida y miembre del consejo de Opening Heart Mindfulness Community en Washington, D.C., así como miembre del Consejo Internacional de Earth Holders. Ella es la coordinadora de Journeywomen en la Congregación Unitaria Universalista de Cedar Lane, en Maryland.

Su nuevo libro, Vietnam, donde florece un loto, es una peregrinación a través de paisajes sagrados y encuentros en Vietnam, siguiendo los pasos de su maestro. Al igual que su anterior memoria ilustrada, Mis Andares por la Tierra con mi Maestro Zen Thich Nhat Hanh, entrelaza reflexión poética, obra original, memoria histórica y práctica de la Plena Conciencia. Ambos libros están también disponibles en español.

Hija de padre puertorriqueño y madre venezolana, Magda escribe de manera bilingüe, contribuyendo regularmente a The Mindfulness Bell. A través de sus palabras e ilustraciones, invita a les lectores a escuchar profundamente a la Tierra, a la respiración y al loto que florece en su interior.